Crítica del álbum: Torres – Lengua de plata

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Crítica del álbum: Torres - Lengua de plata

El Lowdown: Mackenzie Scott, también conocido como Torres, canta en “Registros de su ternura”: “Mi mente es un huerto descuidado”. Silver Tongue, su cuarto álbum de estudio y el primero que produce ella misma, nos muestra las profundidades de este huerto: los lugares donde el mundo interior se enreda con lo externo, donde florecen cosas inesperadas, donde hay caminos naturales a seguir y donde el oyente deben forjar los suyos. Silver Tongue es un viaje que dobla el género a través de una relación en desarrollo con un sentimiento constante de conducir hacia él, tal vez mejor ejemplificado por el refrán insistente de “Last Forest”: “Algo agita la memoria / Que te he amado repetidamente”. Momentos de claridad repentina como esta y sus inventivas reiteraciones son lo que define a Silver Tongue, hasta el punto de que todo el álbum se siente como una continua y tierna epifanía.

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El bueno: No hay espacio desperdiciado en Lengua de Plata. Cada canción pliega múltiples dimensiones de sonido dentro de sí misma, desde la pausa procesional de “Last Forest” hasta el continuo asentamiento atmosférico que resuena en muchas de estas pistas, como una capa sintética de sonido que cubre al oyente, siempre sonando débilmente en la distancia una campana a punto de volver. “Good Grief” teje notas industriales a todo volumen sobre un bajo más fino y potente, y la canción titular es tan hipnótica como promete su premisa. De hecho, podemos sentir a Torres trabajando su voluntad en nosotros, desviando nuestra atención hacia la de ella con instrumentos brillantes y repeticiones encantadas.

“Me dan ganas de escribir una canción country / A la gente aquí en Nueva York le encanta”, canta Torres en “Good Scare”. La línea ofrece una buena hoja de ruta para las formas en que este álbum trata el género, doblando los diferentes modos entre sí de izquierda a derecha. Torres combina a la perfección la instrumentación sinfónica con electropop grave y sintético en “Two of Everything”; ella toma folk y lo viste con riffs crepitantes, agregando una ventaja maníaca al mundo de afecto que este álbum ha construido.

Uno de los logros más magistrales de Torres en Silver Tongue es su habilidad, tanto a través de esta capa instrumental como a través de las letras, para hacer que el álbum se defina directamente, como la canción acústica reflexiva “Gracious Day”, que la encuentra retrocediendo y encarnando el ” gracia tranquila “, está cantando. Es una canción de amor genuina y conmovedora, particularmente porque viene después de tanta tensión productiva, y es un ejemplo de cómo, en un nivel contenido, cada canción del álbum es fiel a sí misma y a lo que dice dos o tres. veces más. Torres no oculta lo que está haciendo, pero tampoco le pega al oyente en la cabeza. El significado central cambia tan constantemente, siempre destellando en un ángulo diferente, que la comprensión de estas canciones no puede evitar crecer a medida que lo hacen.

El malo: Nada de lo que Torres está haciendo en este álbum es independiente de las semillas de lo que ha hecho antes: durante la mayor parte de la última década, su música ha estado presionando y extendiéndose al límite de lo que la música alternativa puede hacer, donde puede pertenecer, y donde es libre salir y más allá de sus propias líneas. Es un terreno difícil de alejar cuando su música anterior ya está operando en los bordes de la tradición estilística, y Silver Tongue a veces parece que podría haber tomado desviaciones aún más drásticas de lo que Torres ya estaba trabajando. Pero en última instancia, es refrescante ver el resultado de que ella tome las riendas de su producción exclusivamente, y la plenitud completa del mundo que surgió en este álbum.

El veredicto: Silver Tongue es un álbum en capas en todos los niveles y un desarrollo hábil de una de las figuras más multidimensionales del indie rock. En ocasiones, en este álbum, las guitarras trenzadas y los ritmos deslizantes parecen tener la intención de hacerte tropezar, para darte la vuelta en el medio, pero la intención nunca es perderte: es mostrarle a una parte de ti dónde estás. No hay canciones claras o tristes en este álbum: cada momento optimista se rasca con un poco de escepticismo saludable, cada nube oscura un poco electrificada por el sol en algún lugar detrás de él. Todo el álbum se siente duro y maneja, como la lluvia eléctrica o la tensión entre dos nubes de tormenta. El hecho de que Silver Tongue sea tan completamente eléctrico y vibrante es parte de lo que lo convierte en una representación tan convincente de una relación entre dos personas, galvanizada y finalmente realizada.

Pistas esenciales: “Last Forest”, “Good Drief” y “Gracious Day”

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