Crítica del álbum: Beck – Hiperespacio

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Crítica del álbum: Beck - Hiperespacio

El Lowdown: El ícono del rock alternativo Beck siempre ha sido una especie de cambiaformas. Experimentó con funk de celebración en Midnite Vultures, gente melancólica en Sea Change y trampa para radio en Colors. Ahora, con su decimocuarto LP de estudio, Hyperspace, ha combinado muchas de sus exploraciones anteriores con una base pop-forward para obtener resultados en su mayoría favorables. La principal diferencia esta vez es que Beck ha colaborado con el polímato Pharrell Williams en la producción del álbum, una de las mayores fortalezas de Hyperspace.

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El bueno: El trabajo de Pharrell Williams en Hyperspace le da a la composición de Beck la cantidad perfecta de esmalte que intentó lograr en Colors, pero que finalmente no logró comprender. Mientras que Greg Kurstin llevó la compresión a niveles excesivamente de sacarina, Williams logra un equilibrio adecuado entre el tecno infundido con hip-hop y los fondos atmosféricos. Aunque no es responsable de toda la producción del álbum, Hyperspace mantiene un impresionante sentido de cohesión. El primer álbum de ensueño del álbum, “Hyperlife”, se integra perfectamente en el disperso single “Uneventful Days”. La colaboración de Sky Ferreria con influencia del pop, “Die Waiting”, pasa suavemente a la trampa ambiental de “Chemical”.

(Escucha: Beck habla sobre su nuevo álbum, Hyperspace)

Para un artista que ha jugado con tantos géneros, Beck fusiona de manera impresionante sus experimentos pasados ​​en uno en el hiperespacio. “Saw Lightning”, que presenta improvisaciones y un verso del propio Pharrell Williams, recuerda la guitarra de diapositivas y el slacker-folk de “Loser”. La colaboración de Chris Martin, “Stratosphere”, evoca la turbidez dirigida por la guitarra acústica de Sea Change y Morning Phase. En su 14º álbum, Beck ha encontrado un foco en medio de sus innumerables escapadas musicales.

El malo: El hiperespacio es una mejora con respecto a su predecesor en casi todos los frentes, pero tiene sus propias fallas. Gran parte de su material lírico es irrelevante y trillado, como se encuentra en “Química” (“Estoy tan drogado y el amor es una sustancia química”) y “Muere esperando” (“No me importa lo que tengo que hacer / I te voy a esperar “). La mayoría de los temas del disco se centran en relaciones inalcanzables o inalcanzables, pero Beck no ofrece las perspectivas creativas que tiene en el pasado.

(Leer: Beck en 10 canciones)

El álbum también alberga algunas canciones olvidables que no se distinguen entre las 11 pistas de Hyperspace. “Lugares oscuros” aparece como el intento electrónico de Beck de recrear el tapiz del cambio radical del mar, pero no capta del todo sus alturas sónicas. “Star” cae fácilmente en el fondo, ya que su instrumentación olvidable y mediocre lo hace sentir como un exceso de material que podría haber sido recortado.

El veredicto: El decimocuarto disco de estudio de Beck adopta un enfoque basado en el pop para combinar las diversas aventuras estilísticas del compositor alternativo, y tiene éxito en su mayor parte. El estilo de producción característico de Pharrell Williams funciona favorablemente para Beck, y su cohesión lo hace sentir como un proyecto completo en lugar de un cuaderno de ideas dispersas y desenfocadas. Aunque el hiperespacio puede ser aburrido en ciertos momentos, Beck ha descubierto un nuevo estilo de composición que es propicio para sus tendencias aventureras.

Pistas esenciales: “Estratosfera”, “Hipervida” y “Días sin incidentes”

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