Jason Molina – reseña del álbum 'Eight Gates'

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Jason Molina - reseña del álbum 'Eight Gates'

El legado del difunto Jason Molina, que falleció trágicamente a la edad de 39 años en marzo de 2013 después de una batalla contra el alcoholismo, sigue siendo algo digno de veneración. Con más de 20 años de material y cientos de canciones lanzadas bajo diferentes apodos (desde Songs: Ohia a mediados de los 90 hasta principios de los 2000 y Magnolia Electric Co. de 2003 a 2012), su influencia resuena desde la escena underground hasta este día.

El prolífico artista nacido en Ohio reinventó constantemente su sonido en todos sus álbumes, desde el gótico americano sureño en “Didn’t It Rain” (2002) hasta el blues indie-folk en “Magnolia Electric Co.” (2003). Dicho esto, la discografía de Molina sigue siendo temáticamente concisa: en todo momento captura de manera experta los sentimientos de nostalgia, soledad y sentimentalismo.

Concluyendo esta extensa carrera está su última colección de nueve pistas de grabaciones en solitario en gran parte dirigidas por acústicos, las silenciosamente devastadoras 'Eight Gates'. Cantando canciones de cuna desoladas de un “universo aullante” en “Whisper Away” y unas “manos de mendigo” en “Be Told The Truth”, Molina utiliza un simbolismo hechizante y desolador para representar un mundo en desintegración. Lo acompañan progresiones de guitarra agitadas y órganos solemnes y ceremoniosos, junto con cuerdas suaves y sinuosas, y la instrumentación resuena dolorosamente mientras la voz de Molina vira entre la entonación melódica y la dureza herida.

Estas inquietantes piezas de poesía evocan un elogio musical. Sin embargo, como suele ser el caso de Molina, queda espacio para esos momentos de tranquila esperanza: varias pistas están salpicadas por el gorjeo de los periquitos que se reunían frente a la casa de Molina en Londres, donde pasó sus últimos años.

En su conjunto, “Ocho puertas” genera una sensación de dolor, aislamiento y existencialismo. Las letras de Molina siguen siendo consistentemente crípticas; se refiere enigmáticamente a “no bendecir la campana”, por ejemplo, en “La sombra responde al muro”. Esto es parte de su metodología única; teje historias como una serie de imágenes que están, como explicó en una entrevista, “abiertas a la interpretación de cualquiera”. En lugar de formar una narrativa cohesiva en su música, Molina fue brillante por su capacidad para evocar punzadas de melancolía nostálgica con imágenes fracturadas.

Molina vio sus canciones como “animales vivos”, partes de sí mismo que llevan su mensaje. Al comienzo de la pista del álbum “She Says”, él piensa que puedes hacer “la toma perfecta … siempre que la persona que canta esté viva”. Es un momento desgarrador y, sin embargo, estas canciones, los animales vivos de Molina, continúan su camino por el mundo, asegurando que el legado de su creador continúe.

Detalles

Fecha de lanzamiento: 7 de agosto

Etiqueta de registro: Secretamente canadiense

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